Enseñando el autocontrol frente a la agresión en etapas tempranas de la vida

Aunque los lactantes a veces presentan conductas que son evaluadas como agresivas por los adultos (tirarse el pelo por ejemplo), ellos aún no tienen las herramientas mentales para realizar conductas con una connotación agresiva y de daño. Si un bebé de 6 meses de edad muerde el brazo de su padre o un niño de 12 meses de edad golpea a su madre, no es porque ellos quieran hacer daño. Ellos aún no tienen las condiciones necesarias para controlar sus sentimientos o usar palabras para comunicar sus pensamientos.

Después de los 18 meses, los niños están aprendiendo que ellos son independientes de sus padres, y se pueden mostrar ansiosos frente a los actos de independencia que pueden realizar. Pero su autocontrol es limitado y no tienen aún desarrollada la capacidad de esperar; pese a que ellos aprenden palabras cada día, aún dependen en gran medida de sus acciones para comunicar. Cuando ellos están enojados, frustrados, cansados o abrumados, pueden golpear, gritar, morder al adulto para decir en palabras “¡estoy cansado!, “¡estoy enojado!”, “¡necesito tranquilidad!”.

Piense acerca de esto:

No todos los niños y las familias son iguales. Las siguientes preguntas pueden ayudarnos a obtener información acerca de nuestros hijos(as).

¿Qué tipo de situaciones usualmente conducen a que nuestro hijo(a) actúe agresivamente? ¿Por qué piensa que esto es así?

¿Cuándo tu hijo(a) actúa agresivamente, cuál es tu reacción habitual? ¿Piensa que esta reacción ayuda a tu hijo(a) o no? ¿Por qué?

QUÉ PODEMOS HACER

Lea acerca de las formas de ayudar a su hijo para que comience a construir su autocontrol y presente menos conductas agresivas para comunicar sus sentimientos y necesidades.

Para bebés de hasta 1 año de edad establecer un límite claro con voz firme sin enojarse. Entonces, redirige su atención: por ejemplo, si comienza a tirar tu pelo, acérquele un juguete; si comienza a jugar con el control de la televisión, ofrécele un juguete con botones para que pueda apretar.

En niños de 12 meses en adelante: cuando los niños están muy agresivos, esto usualmente significa que están fuera de control y necesitan calmarse para que el aprendizaje pueda tener lugar. Las siguientes estrategias pueden ayudar a que usted pueda enseñar a su hijo(a) a manejar sus sentimientos y comenzar a desarrollar su autocontrol:

Mantenga la calma: su calma hará que su hijo(a) también se calme más rápido.

Reconozca los sentimientos de su hijo(a) o el objetivo que quiere alcanzar: deje que su hijo(a) conozca que usted entiende lo que él desea hacer. Puede decirle “tu deseas estar un largo tiempo en el parque y estás enojado porque tenemos que irnos. Está bien estar enojado pero no está bien pegarle a mamá”.

Use gestos con sus palabras para comunicarse con su hijo(a): use la calma, con voz firme. Al mismo tiempo utilice un “alto” o un “no- no” en gestos. Por ejemplo puede decir “no pegar, no hacer daño” al mismo tiempo que toma sus manos y lo mantiene a su lado, firme pero no enojado.

Ofrezca alternativas: dé vías alternativas para alcanzar sus objetivos. Por ejemplo si su hijo(a) comienza a lanzar la pelota al interior de la casa, ofrezca una pelota de papel, o llévelo a practicar fuera de la casa.

Ayude a su hijo(a) a tomar un descanso: algunos niños se calman más rápido cuando pueden estar en un lugar seguro y tranquilo. Esto no se debe tomar como castigo, esto ayuda a los niños a calmarse a sí mismos y recuperar el control. Cuando lo observe calmado, dígale que ha hecho un buen trabajo al lograr calmarse.

Dali Even Cares Aburto
Psicóloga Clínica Infanto-juvenil


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